
“Conocemos el camino...”*
“¿No se podrían volver todas las medallas?
¿y el bien no podría ser el mal?
¿y Dios no ser más que una truhanada del diablo?
¿no podría ser falso todo?
Y si nos sentimos engañados
¿será preciso también que seamos engañadores?”
Friederich Nietzche
Mención Especial en el Concurso de Dramaturgia organizado por el Fondo Nacional del Teatro 2005
1. El Juego
“Después de su vuelta de Egipto y estando en Galilea,
Jesús , que entraba ya en su cuarto año, jugaba un día
de sábado con unos niños a la orillas del Jordán.
Estando sentado, Jesús hizo con la azada siete pequeñas
lagunas, a las que dirigió varios pequeños surcos, por
los que el agua de río iba y venía. Entonces uno de los
niños, hijo del diablo, obstruyó por envidia las salidas
del agua y destruyó lo que Jesús había hecho.
Y Jesús le dijo: `Sea la desgracia sobre ti, hijo de la muerte,
hijo de Satán! ¿Cómo te atreves a romper mis juegos? ¿Cómo
te atreves a destruir las obras que yo hago?´
Y el que aquello
había hecho murió.”
Pseudo-Mateo 26:1 Evangelio Apócrifo
Una oscuridad cubre el patio lleno de condenados.
El silencio es total.
Los condenados se miran en la penumbra, inquietos.
De un momento a otro la música corta el silencio, los jugadores
invaden el espacio. Cada uno de ellos lleva un número en su
espalda, tal vez, auspiciantes.
El patio ahora se llena de movimiento, luz, música.
Entre estampidas y estampidas empiezan a aparecer cuerdas, escaleras,
arneses, andamios, estructuras, las cuales se ubican rápidamente
en sus lugares.
Un grito brutal asola el patio, y así entonces, todo se detiene
por un minuto.
Tensión.
Pausa tensa.
Es el instante precedente al zarpazo.
De repente la música irrumpe nuevamente con mucha más
potencia que antes y el juego comienza.
Los participantes empiezan a escalar los muros del callejón,
millones de cuerpitos tratando de subir, de ser Dios.
Uno a otro caen desde lo alto y vuelven a intentarlo.
El único que no cae es un ser que ha llegado muy alto, algunos
ya han desistido de volver a intentar subir y ahora miran azorados
al posible campeón.
Es Juan Mula.
“No te detengas Juan Mula!”gritan los participantes desde abajo.
Minutos mas tarde ya todos se han dado por vencidos, solo Juan Mula
sigue en carrera, la esperanza del pueblo.
“Va a llegar!” grita la multitud.
“Está muy alto” “nunca habíamos llegado tan
lejos” grita la urbe.
“Cuidado Juan Mula” le gritan.
“Si se cae desde esa altura no sobrevivirá” comenta la muchedumbre.
Gran momento de tensión, pocos metros separan a Juan Mula de
la victoria, de ser Dios y de elegir a un pueblo y de salvarlo, de
salvar a su pueblo.
Pero tropieza.
Juan Mula tropieza segundos antes de la victoria y cae.
Su caída es gritada por la multitud, sufrida por el pueblo,
cada uno ve su propia caída en la caída de Juan Mula.
Mula se estrella brutalmente contra el suelo y hace saltar baldosas
manchadas de sangre.
Todos están tristes.
Se acabo el juego.
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